Publicidade

Ourense Termal


Atrás · Actualidade · A guía de ECO · Subscrición · Contacto

MiFID II, camino a una mayor protección del inversor europeo

PUBLICADO O 21 DE MAIO DE 2018 · (0)



FUNDACIóN GALICIA EUROPA · RAúL GALLEGO GONZáLEZ


El pasado 3 de enero entró en vigor en la Unión Europea la revolucionaria Directiva sobre Mercados de Instrumentos Financieros, conocida por sus siglas en inglés como MiFID II, con el objetivo de aumentar la transparencia en el sector financiero y la calidad del servicio. Esto supone una mejora de las reglas adoptadas por su antecesora MiFID, vigente en España desde 2007.

A la espera de la completa trasposición de MiFID II a la legislación española, como punto clave de la Directiva destaca la transparencia requerida a las entidades de crédito: tienen la obligación de informar de los cobros realizados por manejar nuestro dinero, detallando todos los costos que se cargan al cliente, lo que además beneficiará al inversor por la guerra de precios entre compañías. También se establece la exigencia de ofrecer al consumidor activos que encajen con su perfil y necesidades. No se trata únicamente de clasificarlo en función de su tolerancia al riesgo, sino que se tendrá que adaptar las estrategias de inversión a las características de cada persona y a sus circunstancias.

Con el fin de proteger al usuario, a la normativa anterior, que exigía un registro de todas las actividades realizadas por las entidades, se le añade ahora la obligación de implementar nueva tecnología que recoja las comunicaciones efectuadas en el asesoramiento financiero y en la comercialización de productos al cliente y su resguardo de manera segura y profesional durante un periodo de 5 años. Dichos registros podrán ser solicitados por los tribunales. Otra novedad de la norma europea es que al asesor se le exigirá un nivel de formación técnica que garantice que pueda aportar algún tipo de valor añadido en la prestación de servicios al consumidor de productos financieros.

Con MiFID II llega también la obligación de “mejor ejecución” por parte de los intermediarios financieros, que pasa por garantizar el mejor resultado posible para el cliente a la hora de intermediar y ejecutar sus operaciones, ofreciendo el producto al mejor precio posible. A modo de ejemplo, si se da la orden de adquirir una acción, esta deberá comprarse donde se obtenga la mejor cotización y a los costes más bajos, asegurando de esta forma que se actúe en favor de los intereses del cliente ofreciéndole el producto más económico.

Pero sin duda alguna, el mayor cambio que nos trae la Directiva es el de la elección que tendrán que hacer las entidades financieras sobre el tipo de asesoramiento que nos van a prestar: establece la distinción entre asesoramiento financiero independendiente y no independiente. Las entidades independientes deberán ofrecer productos propios y de terceros, y no podrán recibir comisiones de terceros por la venta de sus productos, sino que sus ingresos deberán estar limitados únicamente a lo que cobren por el asesoramiento a sus clientes. Las entidades no independientes deberán indicarlo claramente, y podrán recibir comisiones por la comercialización de productos financieros de terceros (retrocesiones), pero siempre tendrán que informar de ello.

En definitiva, en estos años de contención financiera, con los tipos cercanos a cero y donde parecía que “todo vale” para atraer a los clientes sin importar sus objetivos o necesidades, MiFID II llega para evitar esas prácticas o, por lo menos, para tratar que sea más difícil que sucedan.



Comentar








Enviar

Comentarios (0)