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Los populares la lían aun más

PUBLICADO O 06 DE XULLO DE 2018 · (0)



ERNESTO S. POMBO · PERIODISTA


Si la precipitada huída de Mariano Rajoy y la inteligente retirada de Núñez Feijóo ya dejaban ver la inestable situación en la que quedaba el PP, con familias enfrentadas, combates cuerpo a cuerpo  y posiciones irreconciliables, el desenlace de las primarias arroja aun más incertidumbre. Porque los resultados que dejan los militantes que se decidieron a votar, no hace más que enredar la madeja sin aclarar el futuro del partido. Más bien todo lo contrario.

La apretada victoria de Soraya Sáenz de Santamaría por algo menos de 1.500 votos sobre Pablo Casado no le garantiza que vaya a ser elegida en el Congreso la lideresa del partido. Muy al contrario. El propio Casado, claro exponente de la esencia del PP de Aguirre y Aznar, parece ser el que tiene todas las de ganar si, como parece, cuenta para la ronda final con el apoyo de Dolores de Cospedal que, curiosamente, pese a ser la gran perdedora de las primarias puede ser la que decida el futuro del partido.

De todos los resultados posibles, los populares han de gestionar el peor. Porque no parece muy probable que, después de lo vivido en los últimos años entre Santamaría y Cospedal, esta vaya a apoyar a la ganadora, que echará mano de ese mantra que tantas veces escuchamos de que ha de gobernar la lista más votada. Mantra que, por cierto, utilizaron hasta la saciedad también Casado y Cospedal contra sus opositores en el Parlamento para hablar del Gobierno de los derrotados a quienes sumaron apoyos, que no votos, que es lo que ellos pretenden hacer de cara al congreso.

Los resultados que abren un futuro incierto no son más que un reflejo de unas primarias que han demostrado las carencias de los populares en este tipo de consultas. No hubo un debate sobre los programas y modelo de partido, pese a las reiteradas peticiones de algunos candidatos; se sucedieron las acusaciones de boicot y juego sucio; las papeletas eran antidiluvianas; las urnas no eran transparentes; no se permitió la presencia de periodistas en el recuento; los 800.000 afiliados que lo convertían en el partido más fuerte de Europa no aparecieron ni en 3D y el reglamento no estaba pensado para una situación como la vivida. Pero si ellos quedaron satisfechos con la chapuza, nosotros también.

Porque el espectáculo de la sucesión no ha hecho más que empezar cuando todo parecía que se iba a cerrar. Casado asegura que llegará hasta el final contando con que le eche una mano Cospedal. Y Santamaría habla de respetar los resultados de la consulta y de integración, aunque sea cual sea el acuerdo y el líder o lideresa que salga del Congreso, los populares no habrán solucionado el problema porque se encontrarán con un partido sin un liderazgo claro y definitivo, por el escaso margen de apoyos y los acuerdos posteriores, que le permita afrontar las próximas consultas con autoridad.

Pero aun más. Si al final es la exvicepresidenta quien tiene la misión de dirigir el PP, lo hará sin tener la capacidad de controlar el partido y con grandes rechazos, difíciles de recomponer. Y si es Pablo Casado lo hará arrastrando el lastre de unos estudios y unas titulaciones que pueden llevarlo a ser imputado en las próximas semanas. Sería ya lo que le falta al PP. Elegir un presidente que tenga entre sus primeras obligaciones enfrentarse a la justicia.

Así que sea cual sea el resultado del próximo Congreso popular, lo cierto es que la experiencia de las primarias no parece que sea la deseada. Es cierto que es la primera vez y que hay que pagar la inexperiencia pero los resultados dejan un embrollo mayor del que ya tenían unos días antes.

Los afiliados que se decidieron a votar, recordemos que menos de 66.000 de los 800.000 que se jactaron que tenían, han decidido que sea la exvicepresidenta quien lidere el partido en los próximos años y se entiende que mantenga la misma política que realizó con Mariano Rajoy. Pero los compromisarios y los pactos, esos que ellos mismos calificaron como de perdedores, pueden cambiar el resultado y colocar al frente del partido a Pablo Casado, quien no cuenta con el apoyo de las bases pero que ha tenido con la ayuda de Dolores de Cospedal, la gran derrotada de la consulta. Y es que en vez de solucionar la sucesión de Rajoy lo que parece que hacen es embrollarse aun más. Que ya es lo que les faltaba. 

La experiencia de las primarias no parece que sea la deseada. Es cierto que es la primera vez y que hay que pagar la inexperiencia pero los resultados dejan un embrollo mayor del que ya tenían



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